Capitulo 3. Atrapada. (Novela Original)

Capitulo 3
Las cosas han cambiado en este tiempo. Alex y yo no volvimos a hablar y ya han pasado 2 meses. Fui estúpida en creer que le agradaba, ahora ni siquiera me mira. Nunca me sentí tan vacía. Nunca me sentí tan inservible en este mundo, tan fuera de lugar, con tan pocas ganas de vivir. No sólo por Alex, nadie me habla. Pareciera que yo fuera invisible, y que al pasar, sólo dejo una brisa que muchos confunden con el viento de primavera. Pero no, tan sólo soy yo, esperando que alguien alguna vez me responda la sonrisa, o que alguien me de una mirada de consentimiento.
John es el único que logra decirme algunas palabras. Me saluda con una sonrisa seductora que aunque es linda, preferiría que Alex por lo menos me sonriera, o me mirara. Pero ni siquiera eso. Además, John no es buena compañía. Me refiero, no lo conozco, pero sé lo suficiente como para saber que las pocas veces que me guiña el ojo o que me mira de reojo es sólo para intentar besarme, y eso no es lo que estoy buscando exactamente.
Cuando llegué a la escuela, me dije a mí misma que esta vez sería diferente. Intentaría hablar con los demás, haría amigos, pero me resulta imposible hablarles a las porristas que lo único de lo que se preocupan es de verse bonitas y tener las uñas bien arregladas; o a las frikis que lo único que hacen es encerrarse en la biblioteca a discutir cuál es la mejor forma de resolver un problema matemático. Tampoco es fácil hablar con las Punks, que al parecer por la música que escuchan y la forma en la que se mueven y hablan, tienen menos ganas de vivir que yo. Cuando me refiero a las ganas de vivir, me refiero a que, sí, quiero tener una vida llena de diversiones, llena de ambiciones y sueños, llena de amigos para platicar y de chicos que mirar; pero cuando las cosas nunca fueron como las imaginaste, cuando toda la vida te escondiste y te trasladaste de un lugar a otro, incapaz de conservar un solo amigo, un solo compañero; cuando tienes que desaparecer por completo de la faz de esta tierra, cuando tienes que fingir que has muerto y tienes que estar días y semanas creando un cuerpo de mentira, con alguna poción con tu madre para que luego lo encuentren y nadie vaya a tu funeral de mentira porque simplemente nunca le importaste a nadie, se te quitan las ganas de vivir. Se te quitan las ganas de intentar otra vez.
Sin nadie que te hable en la escuela, pensarías que tu familia te puede ayudar en esto, que quizás ellos te hagan olvidar de todo lo malo. Pero por desgracia, mi familia, mi madre, es como si no existiera. Tampoco Heather platica conmigo. Hace semanas que estamos sin hablarnos por lo sucedido con Alex y mañana es mi cumpleaños. Qué linda manera de festejarlo.
A veces me pongo a pensar, y estoy rodeada de silencio. Por más que escuche las canciones más ruidosas de Metallica, o por más que me baje un ringtone de lobos aullando para no sentirme tan sola, lo único que consigo, es más silencio. Más del ahogante y desesperante silencio Dicen que algunas veces el silencio es oscuro y tenebroso. También que otras, es agradable y tranquilizador. “Hay personas silenciosas que son mucho mas interesantes que los mejores oradores” dijo alguna vez alguien. Pero a mí, el silencio que las personas me brindan, me parece una traición, una mentira. Llena de soledad y tristeza. Justo como yo estoy gracias a algunas personas. Cuando te das cuenta lo que son las personas, y lo que la vida representa, sólo el silencio es grande. Lo demás es debilidad. La gente es debilidad, las miradas, los gestos. Porque el silencio abruma y enciende sentimientos mucho más que cualquier otra cosa. Hay una sola cosa más fuerte que el silencio. Los hechos. Cada hecho tiene una razón de haber sucedido. Así como las personas tienen una razón de existir. Solo que algunas, como yo, no la encuentran.
¿Como la voy a encontrar si no sé siquiera quien soy? ¿Soy Julia? ¿O Kate? ¿Soy hija de Heather o soy hija de quien fue antes? ¿QUÉ soy? ¿Humana o Minder? Todas estas preguntas me atropellan los pensamientos cuando estoy por dormir y me hacen soñar con lugares oscuros y personas que me dan miedo. Por eso no quiero dormir hoy. Me levanto de la cama y me asomo a la ventana. No hay nadie en la calle pero el parque sí esta un poco lleno. Borrachos y vagabundos viven ahí, mientras que riquillos y famosos pasean en él. Me atrae esa mezcla de gente. Miro el reloj. 00:02. Ya es mi cumpleaños. Tengo 16.
Intento emocionarme pero no me nace. Me siento en la cama pensativa. Debo haber estado 15 o 20 minutos pensando en la nada. Miro el reloj pero la hora no cambia. Sigue en 00:02.Me asusto. Salgo de mi habitación y voy a la de Heather. La despierto y me grita que la deje dormir. Le pregunto qué hora es y me contesta “las doce y dos”. No le digo nada y me quedo mirando
— ¿Es su cumpleaños ya?— me pregunta
— ¿De quién?
— ¿De quién qué?— me dice perpleja.
— ¿De quién es el cumpleaños?
Se me queda mirando confundida. — ¿Qué?
Ahora yo me confundo. ¿Está loca o qué?
—Me preguntaste si ya era “su” cumpleaños. ¿De quién hablas?
—Yo nunca…—hace una pausa antes de exclamar:— ¡Julia! ¡Tienes 16! Leíste mi mente, ¿no lo ves?
— ¿Yo qué…?— me sorprendo.
— ¡Feliz cumpleaños!— se levanta y me abraza. Yo estoy muy confundida para agradecerle y hago una sonrisa falsa.
—Hey, linda— Me dice con dulzura por primera vez en mucho tiempo. — No te preocupes que ahora todo será mejor. Mira, ponte este collar y los Finders no te podrán encontrar. Además, así no vas a leer mentes y tendrás una vida de humana común y corriente.
—No quiero una vida de humana. — contesto fríamente. Después de todos esos años pretendiendo ser una y ocultándome, no me gustaba la idea. —Quiero ser quien tengo que ser. No quiero esconderme. No otra vez.
—Pero es arriesgado, Julia, no voy a permitirte…—
—”Cuando cumplas 16 podrás hacer lo que quieras”— la interrumpo, repitiendo lo que ella siempre me dijo. — Sabes que puedo irme en cualquier momento. No hagas que este momento llegue— y me fui dando un portazo
El reloj ahora indica las 1:15. Ahora todo es normal. O eso parece.
No sé cuando me dormí, ni cómo, pero sé que el despertador no sonó y no fui a la escuela porque son 10:30. Mejor. No podría soportar ver a Alex y que no me dijera Feliz Cumpleaños. Al mediodía llego Heather con una carta en las manos.
—Es del Consejo. Solo las manos de las Especies pueden abrirlas. — y me la entregó.
Heather se casó con Papá para protegerlo. Ella trabajaba de camarera en el bar del edificio del Consejo. Su madre, padre y hermano, eran Flyers. Ella, humana. Un caso muy extraño, pero posible. Seguramente heredado de algún otro pariente, o simplemente un gen mal desarrollado. Mi padre, era rebelde y le gustaba arriesgarse, por lo que se tomó la decisión de que se casase con una humana para que la sangre humana opacara y ocultara a su sangre Minder, pero que aun así, se mantuviera el secreto a salvo. Mi madre y mi padre no se conocían. Ni en sueños mi madre pensó que llegaría a casarse con él. Eran totalmente distintos. Pero aun así, se enamoraron perdidamente. Luego nací yo, y un tiempo después, el murió. Pero Heather mantuvo el secreto sano y salvo y por eso El Consejo confía en ella.
Tomo la carta en mis manos y la abro. De ella sale un holograma de una mujer canosa.
—Hola, Kate. — Me saluda —Marylin— saluda a Heather. Nuestros verdaderos nombres. —Feliz Cumpleaños, querida.
— Gracias…
—Soy Lilia, de El Consejo Especial. Vengo a darte un anuncio. — Heather me toma la mano y algo me dice que ella sabe lo que está por pasar. — Hemos decidido, los miembros de El Consejo, reunir a todos los miembros de cada Especie, en un campamento de entrenamiento. Igual que en 1902, pero por supuesto con mucha menor cantidad de Especies. Es necesario hacerlo, ya que creemos que los Finders traman algo muy fuerte.
— ¿Eso significa que se va?— pregunta Heather
—Temo que si, querida Marylin— le sonríe compasiva.
    ¿Cuándo? —pregunta mi madre.
    ¿Dos semanas? —me pregunta Lilia, y yo asiento, aunque no sé muy bien por qué.
El holograma se acerca y me acaricia la mejilla. Siento un cosquilleo en mi cara y reprimo un escalofrío porque no quiero parecer grosera. Ella sonríe, mientras yo intento leer su mente, pero me es imposible, no sé si porque todavía no manejo muy bien mis poderes, o si hay alguna especie de bloqueo en ella.
Le devuelvo la sonrisa y luego ella desaparece, para dejarnos a Heather y a mí en el silencio de nuestra sala. Las cortinas están cerradas y casi no hay luz. La suave penumbra de la habitación, característica de todo el departamento, comienza a gustarme justo cuando debo irme.
Heather  se acerca a mí con intención de abrazarme pero yo me alejo. Aunque es mi madre, la última cosa que quiero hacer es abrazarla. No tendría que aparentar que le importo.
Camino a mi habitación y saco mis cuadernos de la mochila. Normalmente no hago la tarea ni nada de eso, pero ahora necesito algo en qué pensar además del mensaje que Lilia me dio.
Mi cuaderno rojo, que tanto me gusta casi pedía a gritos que lo sacara con mi mente. Así que entrecierro los ojos y lo miro fijamente. No sé exactamente cómo hacerlo, pero sólo deseo con todas mis fuerzas sobrenaturales que el cuaderno comience a levitar. Y, sorprendentemente, lo hace. Intento no apartarlo de mi vista, pero mi madre entra bruscamente a mi cuarto, haciendo ruido, y haciendo que me desconcentre. El cuaderno cae al suelo.
    ¡Heather! —exclamo, levantándome de la cama y recogiendo el cuaderno.
    Tu tía Molly está al teléfono.
La tía Molly es la hermana de mi padre. Recuerdo que en las navidades de cuando era pequeña, ella me ayudaba a hacer mi muñeco de nieve y entre toda la familia competíamos por cuál era más lindo. Con la muerte de mi padre, toda la familia se esparció y casi no volví a ver a ninguno.
Es extraño como puedo recordar cosas que sucedieron antes de que cumpliera tres años, pero creo que es así porque los Minders tenemos el cerebro mejor desarrollado, o algo así me explicó Heather alguna vez.
Tomo el teléfono y luego cierro la puerta en la cara de mi madre. Sonrío al escuchar la voz chillona de mi tía. Mis abuelos tuvieron a Molly cuando mi padre tenía veinte, así que ella es bastante joven.
    ¡Tía! —exclamó luego de que ella me cantara el feliz cumpleaños. —¿Cómo va todo?
    Como siempre… ¿cómo vas tú? ¿La nueva escuela?
    Bien…—susurro. —Bueno, no tan bien.
Siento como la sonrisa de mi tía desaparece, aunque estemos hablando por teléfono. — ¿No has hecho amigos?
—Podría decirse que no—no quería darle lástima, pero tampoco iba a mentirle.
— ¿Qué quiere decir eso?
—Había un chico…y hablábamos, y luego…se estropeó todo.
—Un chico, ¿eh? ¿Es guapo?
Reí. —Sí, supongo. Pero ya no quiere hablarme.
— ¿Por qué no?
—Porque…
— ¿Heather?
No contesté. Mi tía nos conocía tan bien a mi madre y a mí, así como también odiaba a mi madre y sus teorías.
—Tu madre y la manía de alejarte de tu vida…—suspiró. — ¡Tienes que hacer amigos, Kate! ¡Vive tu vida!
—Lo sé, lo sé. —sonreí. —Pero no hay nada que yo pueda hacer.
—Pero yo sí…
—Molly—dije, esperando que no tramara algo raro. En ella, todo era posible que sucediera, y la verdad, no quería tener más problemas con mi madre de los que ya tenía.
—Bien, no haré nada. Pero habla con este chico. Te lo ordeno.
    ¿Por qué? —reí. —No hablaré con él.
    Tu padre querría que tuvieras amigos.
Callé unos segundos. No quería discutir con mi tía acerca de que la forma en la que ella usaba la muerte de mi padre para extorsionarme me parecía una profanación el día de mi cumpleaños, así que le dije que estaba de acuerdo y luego sonreí, para que ella pudiera “sentir” que estaba sonriendo a pesar de estar hablando por teléfono como yo sentía cuando ella lo hacía.
—En unas horas te llegará tu regalo, pequeña mente —dijo antes de colgar. —Te quiero.
Mi tía Molly vive con su novio en un pueblito cerca de Verona, en Italia, y aunque es una flyer, no puede volar de un continente a otro. Además, su novio no lo es. Se llama Xaus, y es un simple humano que todavía no sabe lo que mi tía es. Es que es completamente difícil explicárselo a alguien. La mayoría de los humanos conocen a los vampiros, o los hombres lobos, y aunque ellos son totalmente ficticios, es mucho más creíble en estos días explicar que eres un vampiro, a que explicar que eres una persona que vuela por su propia voluntad, ya saben, por todos los libros y películas como Crepúsculo.
Mi tía acostumbraba a mandar sus regalos por aire. Es decir, literalmente por aire. Tenía una especie de habilidad para mandar objetos volando hacia una destinación determinada. No me imaginaba qué era lo que iba a traerme volando este año, porque sus regalos eran totalmente exóticos. Todavía conservo una capa dorada que me regaló cuando cumplí diez años, que nunca supe para qué servía.
Pensé toda la tarde y toda la noche en lo que mi tía me había dicho. Debía hablar con Alex. Debía hablarle.
***
Lo veo alejándose por la puerta, y casi corro hacia donde él estaba. Le tomo por el brazo, y cuando mi piel toca la suya, no puedo evitar sentirme bien.
—Alex…—susurro.
El me mira con sus ojos azules tan hermosos, luego mira su brazo, forcejea un poco para soltarse y se aleja. Eso me sorprende.
Y me duele.
—Alex, escucha…—intento una vez más, interponiéndome en su camino, pero él vuelve a mirarme, y sin expresión me dice:
—Déjame en paz—intenta esquivarme, pero yo me le adelanto.
—Alex—lo miro a los ojos. —Lo siento, yo…
—Adiós, Julia.
Pasa a mi lado, y no se da vuelta para mirarme como yo lo hago, y me entristece, porque perdí todo mi orgullo para que él me trate como basura.
Suspiro, rendida, y apoyo mi espalda en mi casillero, con mi mochila al hombro y viendo a la gente pasar. Ninguno de ellos se detiene a hablarme, y no conozco a ninguno excepto a algunos que están en mis clases, pero ni siquiera sé sus nombres. Es deprimente no tener amigos.
Me volteo y aparento buscar algo en mi casillero. No quiero que todos me vean mientras no hago nada. Es incómodo. Cuando lo cierro, tengo la cara del hermano de Alex a pocos centímetros de la mía. Me alejo, alarmada, pero firme, para no parecer que me sorprendió.
    ¿Se te ofrece algo?
    No tienes que rogarle a mi hermano. Volverá solo. —su voz era típica de un arrogante.
Arqueé mis cejas. — No estaba rogándole. Sólo quería disculparme.
—No lo hagas. Es un idiota.
—Entonces puedo decir que me agradan los idiotas.
    ¿Yo soy un idiota? —dice sonriendo un poco.
    No—comencé a caminar, y él me siguió por detrás.
    No me he presentado. Soy John.
    Lo sé.
John saluda a unas chicas con la mano, riéndose y presumiendo su belleza.
    ¿Haces eso siempre?
    ¿El qué?
    Coquetear con todas las chicas de la escuela al mismo tiempo.
Él ríe. —Pues…no estoy coqueteando contigo. —pasa su brazo por mis hombros, pero yo me aparto.
La actitud de mujeriego de John me daba repugnancia. —No me toques.
Llegamos a la puerta de la escuela, en donde creí que John se rendiría por mi desinterés pero, al contrario, se ofrece a llevarme a casa.
—Puedo caminar.
—Hay mucho sol, ¿no crees? Ven, mi auto está allí. —dice señalando un Mercedes Benz blanco.
Estoy a punto de aceptar, pero luego recuerdo que es el hermano de Alex.
—Em, no, gracias—por primera vez, intento no sonar grosera. Tal vez John estaba intentando ser amable conmigo.
—Alex no vendrá con nosotros, si es eso lo que te preocupa.
Eso me sorprende. ¿Soy tan obvia?
—No, em, yo…es el único ejercicio que hago. Caminar a casa.
El suspira. —De acuerdo. Nos vemos mañana…
Estaba a punto de decir Kate. —Julia.
Él sonríe, y luego se coloca unos lentes de sol y entra al auto.
***
Mañana será el día en el que Lilia venga por mí. No sé si estoy preparada para alejarme de nuevo. Finalmente, conseguí hacerme “amiga” de John, y hablar con alguno de sus amigos.
Todos son muy simpáticos, pero es la típica pandilla popular de la escuela que si me conocieran de verdad, nunca me hablarían. En el grupo, había sólo dos chicas: Grace y Lola. Lola se enfermó a los dos días después de que John me presentara, así que no he hablado mucho con ella. Y Grace…Grace es buena. Bueno, fuma, y creo que se droga, pero no mucho, y puedes ver que en realidad es una chica buena. Al contrario de los demás muchachos de su grupo, ella sí se preocupa por los chicos que no tienen amigos, y los que no tienen con quién sentarse en el almuerzo. Varios días la he visto almorzar con una muchacha a quien nadie le habla, o con un muchacho tan alto que nadie es capaz de mirarlo a la cara. Grace es buena, habla conmigo sobre cosas que tienen sentido, no sólo de ropa o zapatos. Como por ejemplo, de libros. Grace lee, libros un poco tétricos, pero lee. Ella en sí misma es un poco tétrica. Lleva el cabello teñido de blanco nieve, y se maquilla de forma que sus ojos verdes quedan delineados y resaltados por la gruesa capa de pestañas postizas. Lleva siempre los labios de negro, y no usa otro color en la ropa que no sea negro o gris. Y a veces violeta oscuro. Pero es muy bonita, si se sacara toda esa capa de pintura.
Hay otro chico en la pandilla, su nombre es Rick. No se parece en nada a Grace, aunque son hermanos. Él es gracioso, y sonríe todo el tiempo. Es alto, y su cabello es castaño, y he oído que muchas chicas están detrás de él, pero Rick le es fiel a su no-novia, Carol Red, quien desde los diez años nunca se fijó en él. Es parte del equipo de animadoras de la escuela, y aunque es bastante popular y Rick también, ella nunca accedió a salir con él.
También están los mellizos Peter y Travis, quienes estudian mucho, pero también fuman mucho. Son agradables, pero hay un momento en el que se ponen tontos y comienzan a hacer bromas pesadas, y yo odio las bromas pesadas. Heather solía hacerme muchas cuando era más chica.
No le he dicho a ninguno que hoy me iré, porque prefiero que me crean desaparecida antes que tener que despedirme y aguantar abrazos y promesas como “Escribiré” que nunca se cumplen.
Grace me lleva en su motocicleta a casa. Siento el aire raspando mi cara y sonrío, es una sensación hermosa. Maldigo al darme cuenta de que no tengo mi llave, y saber que Heather llegará tarde hoy. Sé que si me encuentra hablando con Grace probablemente haga lo mismo que con Alex, pero no me importa, porque será la última vez que la veré y no quiero desperdiciarla.
Ella se sienta en la vereda, y me hace una seña para que la acompañe. Saca un cigarrillo y lo enciende. Me lo ofrece, pero le digo que no.
    ¿Sabes qué me gusta de ti? —me dice, aunque mira hacia la calle.
    ¿Qué?
    Que no pretendes ser como los demás. Sólo eres tu misma.
Me encojo de hombros, porque no sé que responder, aunque me siento de alguna forma alagada.
—Y eres maravillosa.
—Gracias—sonrío.
—Hay muchas cosas maravillosas en la vida—dijo, llevando el cigarrillo a su boca. — ¿Ves ese perrito allí? —señala a uno que está persiguiendo a un hombre andando en bicicleta. Asiento. —Probablemente está esperando que el hombre lo alimente, pero es sorprendente la forma en la que un perro se apega a un hombre, porque todas las personas deberían apegarse así entre ellas. Entre animales no importa si eres gordo o flaco, negro o blanco, si fumas o no fumas, si eres lindo o no, lo que importa es el amor, el afecto, la lealtad. Y es eso lo que veo cuando se trata de ti.
—Grace, yo…
—No hace falta que digas nada—sonríe. —Sé que me dirás gracias, y que te parecen lindas mis palabras, y bla bla, pero no hace falta que lo hagas, porque yo sé cuánto aprecias a las personas.
—Me marcho, Grace—le susurro, arrepintiéndome al instante luego de hacerlo.
Me mira. — ¿Dónde?
—No sé muy bien. Una tía mía me buscará y nos iremos. Dice que mi madre no es muy responsable.
— ¿Y tú quieres irte?
—Yo…no lo sé, creo que no.
— ¿Cuándo?
—Esta tarde.
Asiente, cabizbaja. Se le acaba el cigarrillo, y enciende otro. Vuelve a ofrecérmelo, y vuelvo a negarme.
— ¿Debo decírselo a los demás?
—No, por favor.
Asiente. —Toma mi número—escribe en un papel su número telefónico y me lo da. —En caso de que quieras hablar con una amiga, llama.
—Gracias…
Hubo un silencio un tanto incómodo, pero ella rompió el hielo.
—A Alex le gustas, aunque no lo creas—me dijo. —. Es sólo que quiere alejarse de ti por su hermano.
— ¿Qué tiene que ver John en todo esto?
Se rasca la nuca, como si hubiera deseado no haber dicho nada. —También le gustas—sonríe. — ¿Qué tal? Los dos hermanos colados por la nueva.
—Ellos no están…
    ¡Claro que sí! Y tú te irás…
    Voy a extrañarlos, Grace. A todos. —me levanto, porque veo como Heather se acerca.
    Lo sé—ella también lo hace. —Es sólo que creo que extrañaré tu maravilla en la escuela.
    No tienes que hacerlo—sonrío. —Tú también lo eres.
Me abraza, y yo pienso que nunca nadie me había abrazado, además de mi madre. —Nos vemos pronto, Julia.
Para el momento en el que mi madre estuvo cerca de nosotras, Grace se subió a su motocicleta y se alejó. Heather no me dijo nada, a pesar de que vio cómo mis ojos estaban comenzando a humedecerse.
Entramos en el departamento, y yo preparo mis cosas.
—Tres objetos personales. —había dicho Lilia.
Tomo el anillo de compromiso de mi madre, una fotografía de mi familia, y la fotografía de Alex, sintiendo que en algo iba a servirme, además, se ve muy hermoso en ella, y quiero recordarlo de alguna forma como la primera persona que me ha gustado.
Alguien golpea la puerta, y esta vez no es un holograma de Lilia, sino la mismísima en persona. Es mucho más alta, más arrugada y mucho más canosa de lo que había imaginado. Aún así, luce una sonrisa de oreja a oreja que me habría convencido de marcharme con ella si no fuera porque ahora tenía algo a lo que llamar “amigos”.
Saludó a ambas, mientras Heather busca unas cosas en su habitación. Vuelve con la capa dorada, y otros artefactos que no sabía qué eran.
—Luego te explicarán—susurra mi madre.
Lilia toma la bolsa con los objetos y me mira sonriente, esperando que pase por la puerta.
Heather me mira con ojos llorosos y me abraza.
—Espero verte otra vez, Kate— es la primera vez que me llama así
—Lo harás, Mamá—quiero que mi madre recuerde la última vez que me dirigí a ella llamándola “Mamá”. —. Te quiero. Te extrañaré.

Lilia pasa su mano por mi cintura y me dice que abra la puerta del departamento. Lo hago y un fuerte viento me hace cerrar los ojos. Cuando los abro, veo un tren rojo frente a mí. Las puertas se abren y yo debo entrar. No quiero irme, no quiero dejar a Heather sola. Pero me digo a mi misma: no mires atrás. No hay mañana detrás de ti.

15 comentarios:

  1. Anónimo15.5.14

    No puedo creerlo, ¡se va!, ya todo se arreglaba y ya se va. Triste pero pasa.
    No puedo creer que reunirán a todos, genial.... *-*
    Simplemente quiero seguir leyendo.~
    Espero el próximo. :D

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    1. Anónimo26.12.15

      como fue que decidiste escribir?

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  2. Anónimo19.6.14

    Holaa! Cuando publicaras el proximo?? Es que me muero por leerlo!! Bss ;)

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  3. Cuando el proximo capitulo????

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  4. En unos dias!! Y lo voy a vender por amazon! Graciasssssssssss

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  5. Por fa ya quiero cuando sale el próximo capítulo? O ya salió

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  6. Anónimo10.1.15

    yo ya quiero que continues el libro esta muy bueno
    porfa continualo

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  7. Por favor sigue escribiendo!! Yo seguiré atenta a tus nuevos capítulos!

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  8. Anónimo25.5.15

    me encantaaaa, sigue publicando nuevos capítulos prontoo, no puedo esperarrr me encantaa :)

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  9. Anónimo28.5.15

    me encantooo, sigue asiii

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  10. Anónimo28.5.15

    cuando sacaras el siguiete??? no puedo esperarrrrr

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  11. Anónimo3.6.15

    HOLA, ME ENACANTOOOO EL CAPITULO, AUNQUE ME SIGUE DANDO PENA QUE SE VALLA, NO PUEDO ESPERAR A LEER MASSSSSSS :) ESPERO ES SIGUIENTE CAPITULO PRONTO ;)

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  12. Anónimo8.8.15

    me encanto, cuando subes el siguiente

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  13. esta muy lindo e interesante.... desearia q subas los siguientes capitulos muero por leerla

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