Atrapada. (Prólogo) (Original)


  Prólogo

–Las cosas cambiaron, Joseph.– dijo Mr. Bullman con una arruga en el medio de sus dos prominentes cejas. –La niña apareció.
Gram Bullman, el presidente de El Concejo. El hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de los fundadores a los que les agradecía eternamente la protección que recibía. Obstinado y obsesionado en liquidar a esos seres perversos que eran los Finders. Padre de 3 hijos y uno en camino. Creía profundamente en la leyenda que sus antepasados calcularon, y además creía en las estadísticas y las pruebas de que la Elegida estaba en camino a formación.
–¿Cómo estás tan seguro?– Joseph seguía con su teoría que la leyenda de la Elegida era tan solo, una leyenda, y que no existía tal persona que pudiera vencer a Joa tan sólo con su mente. Le parecía totalmente ridículo que quien fuera designado a hacerlo, fuera una mujer, por más machista que su pensamiento fuera, y menos que sea una muchachita hija de una humana.
Joa era el ser más poderoso de toda la Tierra de Tamna. Alrededor de las eras, había conseguido conservar al mismo cuerpo humano que atrapó por allá en el siglo  X o XII A.C. Dentro suyo había maldad, dominación y sed de sufrimiento. Durante años su objetivo fue destruir a las Especies. Y lo consiguió. Con ayuda de sus estúpidos creyentes y seguidores. Tan sólo quedaban 6 de las miles que fueron alguna vez. Todas las familias, los niños que destruyó alrededor del tiempo, con el único objetivo de obtener el poder, la inigualdad y la unicidad.  Ni hablar del temor que producía en las personas cuando caminaba por las calles, y esa pobre gente que creía que sus hijos, sus vecinos, amigos o familiares desaparecían. No, eran asesinados de distintas maneras por un alma maligna metida en el cuerpo de un humano prehistórico. Miles de veces Joseph se preguntó qué había sucedido con ese humano. ¿Lo había asesinado? Y si no fue así, el humano, ¿había muerto gracias al tiempo o seguía ahí, atrapado en su propio cuerpo? Se imaginó el dolor de aquel hombre al ver que no era él quien pronunciaba las palabras de su boca, y no era él el quien le quitaba la vida a tantas personas, pero a la vez, sí era él, físicamente, a causa de todo ese sufrimiento provocado. Se imaginó aquel pobre hombre dejando su vida atrás sin poder quejarse y sin tener idea qué era lo que sucedía con su vida. Se imaginó el aterrador sentimiento de esa persona al ver el inmenso y desconocido proceso que la sociedad y la naturaleza habían sufrido. Se imaginó el miedo que de seguro había experimentado al entrar a Tamna por un portal que ni siquiera sabía que existían porque en su época no existían ni los libros. Se imaginó que tal vez, sólo tal vez, ese hombre vivía ahí dentro, a pesar de toda la muerte que Joa representaba.
–¿Y dices que esa muchachita recién nacida podrá matar a la cosa mas temible de toda Tamna? Desde cualquier punto de vista es totalmente imposible, Gram.–
Joseph Carneville, el asistente del presidente. Desde los 14 años había trabajado para él comprendiendo cada uno de los acontecimientos sucedidos a lo largo de la historia y agradeciendo la suerte de no sufrir lo que los demás sufrieron en esos tiempos. Pero las cosas se ponían cada vez peores en medio de todas las treguas y porfías, y a pesar de los 45 años que tenía, seguía recordando con cada detalle la noche de octubre del 87 en la que los Finders asesinaron a toda su familia. A pesar del dolor y la bronca, era un hombre noble y nunca se le cruzó por la mente matar a ninguno de esos seres miserables.
–Con ayuda de su padre, podrá lograr ser la heroína que debe ser.– Gram sonaba esperanzado y una sonrisa de satisfacción iluminaba su rostro.
Joseph sentía lástima por lo que le iba a decir.
–Peter Mulligan está muerto.
Gram se quedó mirándolo estupefacto. Si otra persona se lo hubiera dicho no le hubiera creído, y le habría parecido algo totalmente alejado de la realidad. Pero nunca dudó de la palabra sincera de Joseph.
–¿Qué?– alcanzó a decir sentándose en el sofá que tenía detrás, sin antes balbucear palabras in entendibles y fijando la mirada en los ojos de su asistente.
Cuando Joseph viajó en el espacio para comunicarle a la mujer de Paul un mensaje que había recibido, ésta lo recibió en lágrimas y sollozos y lo condujo a la cocina, donde yacía el cuerpo de su marido ensangrentado y tirado en el suelo.
–No quise decirte nada porque no sabía cómo reaccionarías. Sabes… me hizo acordar al sentimiento de ver morir a mi familia.
–¿Cuándo fue esto?
–Hace unos meses. No vi a ninguna bebé ni nada  por el estilo.
–De seguro estaba en la escuela…– contestó luego de un rato. –No es tan recién nacida. Creo..creo que ya cumplió los 3 años.– los recuerdos que tenía de Paul y de su familia comenzaron a cruzarse por su mente. ¿Por qué la vida era tan injusta? –¿Cómo…–
–Los Finders.– lo interrumpió Joseph contestando la pregunta que no había alcanzado a formular.
Gram se levantó del sofá y camino sin decir palabra a la habitación de al lado. Se encerró y minutos después se pudo escuchar el ruido de cosas tiradas golpeando con muebles y paredes. Joseph pensó en ir a ayudarlo, pero optó por dejar que se tranquilice solo y bajó las escaleras encaminándose a la calle de tierra que lo conducía a la pequeña casa donde vivía con su esposa que de seguro lo estaba esperando. Ya eran más de las 12 de la noche y debía estar preocupada. En el camino, algo lo hizo tropezar, y cuando consiguió recobrar el equilibrio y levantarse, una cara ensangrentada y algo quemada lo paralizó. Un Finder. Miró hacia el cielo y contempló por unos segundos la luna llena. Así que ese era un traidor. Los ojos eran celeste mar y lo miraban con un cierto toque de tristeza y dolor. El miedo se reflejaba en cada una de las cicatrices de su cara y de su cuerpo. Pero aún así, Joseph distinguió la mentira de esos ojos antes de que el Finder intentara clavarle una especie de navaja en el abdomen. Con una rapidez inhumana sacó un pequeño cuchillo de su bolsillo y se lo clavo al Finder en el cuello, dejando que éste caiga en el suelo y el polvo de la calle se impregne en la sangre que salía del cuerpo de éste.
–Corre…– alcanzó a decir ahogadamente la criatura señalando con la mirada al horizonte. Joseph alzó la cabeza y pudo ver un ejército de personas caminando como zombis hacia donde estaba él y hecho a correr. Las piernas le dolían y al llegar a su casa entró para luego hacer un hechizo protector sobre ella. Su esposa, que no entendía qué sucedía, se estaba preocupando cada vez mas, intentaba hablar con Joseph, pero él no le contestó hasta terminar el hechizo. Cuando lo hizo, abrazó a su esposa con fuerza, como si no quisiera dejarla ir nunca y con la voz rasgada y la respiración entrecortada le dijo:


–Necesitamos a la Elegida.

8 comentarios:

  1. Me gusta la historia! :) Una duda, la historia va a ser contada desde el punto de vista de Joseph o por la Elegida? Besos

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    1. http://trappedinbookss.blogspot.com.ar/2014/02/atrapada-capitulo-1.html el primer capitulooo estan hasta el capitulo 3. muchas gracias!!!

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  2. deberias publicarlo como obra para venderlo quizas quieran hacer una pelicula y estoy segura que muchos van a comprar esa obra

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  3. Anónimo29.6.14

    wow que historia para más genial, acabe de leer el tercer capítulo y quiero más.....me dejaste en suspenso!....ya no sé si podré dormir pensando en que pasará con Julia y Alex <3....tienes una seguidora más :)

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  4. Soy nueva en esta página. (Hola ah) quién hizo este libro:Me encantó, quiero leerla! c: me pasarías el link para leerla?? ♥

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  5. Es buenisima esta historia!!!
    Aplausosss vengan!!!!
    Gracias por darla a conocer!!
    Muy chulo tu blog
    Besosssss

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  6. Guao me encanto, deberías de hacerlo un libros completo para leerlo todo, me encanta este libro eres buena pero no me gusta leer en partes si te soy sincera, la intigra de esperar es horrible

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