Atrapada. Capitulo 1

Capitulo 1
        En estos momentos me llamo Julia. Tengo 15 años y mi cabello es rubio, teñido. Otras veces fue negro, o incluso, violeta. Pero nunca pude disfrutar del color rojizo, más bien naranja, que invade mis mechones naturales. Nunca pude disfrutar nada de mi vida. Cuando por fin consigo estar conforme con algo de lo que mi madre elige para mi, tengo que volver a cambiar. Porque yo puedo saber de todos, pero nadie puede saber de mí. Necesito escapar de esto.
         Siempre supe mi destino. Creo que desde que tengo memoria supe lo que estaba destinada a ser. Aunque mi madre haya cambiado mi nombre alrededor de 20 veces; haya pasado por 20 ciudades diferentes; haya fingido ser 20 personas distintas; aunque haya intentado esconder mi identidad, Ellos siempre me buscaron. Y me seguirán buscando hasta encontrarme.
        Actualmente vivo en Nueva York, en un departamento con vista al Central Park. Lo único bueno de todo esto, es que mi madre tiene dinero, y podemos vivir bien donde sea que ella elija. Pero cambiaria todo el dinero del mundo por una identidad. Por una vida.
       Es una mañana normal. Cálida pero ruidosa, como todas las mañanas aquí. Prefiero mi antigua vida en Texas, o en Tennessee,  adoro todo lo campestre. Pero obviamente, a mamá no le interesa lo que yo piense. Heather, como se hace llamar ahora, es la que decide; dice que es por mi destino. Pero lo único que quiero hacer con mi destino es escapar de él.
       Me saco el pijama y me visto con el uniforme de la aburrida y estirada escuela a la que asistiré en Manhattan en estos meses. Desayuno, como siempre sola ya que mamá sigue durmiendo y parto hacia la escuela. Es el primer día, y aunque estoy acostumbrada a los primeros días, hoy me siento nerviosa.
      Todos me miran. No sé qué  tiene de raro una chica nueva. Quizás porque yo siempre lo he sido y nunca lo viví desde afuera. Como aprendí todos estos años, bajo la mirada y no miro a nadie. Sólo camino a la clase de matemática. Cuando llego, un muchacho de espaldas me bloquea la entrada. En otros momentos lo habría empujado y luego entrado, pero hoy quería empezar bien. Siempre que seguía mis instintos terminaba mal.
—Permiso — digo en tono temeroso, raro en mi, que siempre he sido muy decidida.
El chico se da vuelta, me observa de arriba abajo y se mueve para dejarme pasar. Le agradezco por lo bajo, deseando que no me escuchara...
          Me ubico en el último banco contra la pared para no llamar la atención, pero los pocos alumnos que están allí me miran como si fuera un bicho raro. Me gustaría gritarles, pero no lo hago. Y luego llega el profesor. Es joven, y apuesto a que todas las chicas de la clase suspiran por él, pero a mi no me atrae. Cuando todos hacen silencio, habla:
    —Buenos días alumnos — Un pequeño murmullo saludando al profesor invade la sala —Tenemos una nueva alumna hoy. Julia Parker —
     Todos se voltean a verme y me limito a sonreír. Esperaba que me hiciera presentarme o alguna idiotez parecida a la que hicieron en la mayoría de los otros colegios por los que he pasado, pero no lo hace y la clase continúa normalmente.
A la salida, tropiezo con un chico que se detiene y me ayuda a levantar mis cosas.
     —Lo siento — se disculpa luego de ayudarme a levantarme del piso — ¿Eres la nueva, cierto? Soy Alex —
Asiento con la cabeza. —Julia.
Muy pocas personas me hablaban en las otras ciudades en las que he vivido, casi nadie, en realidad. Y era, en parte, culpa mía. No quería que las personas intentaran ser mis amigos o algo así para luego dejarlos sin previo aviso. Y tampoco quería encariñarme yo. Odiaba las despedidas, y más si el otro nunca se enteraba que yo lo había despedido silenciosamente, ya sea con una mirada, o simplemente con un adiós el día anterior y nunca volver a aparecer. Es por eso que no estoy acostumbrada a interactuar con nadie y aunque eso sea lo mejor en mi caso, duele.
Se me queda mirando. —Te he visto cuando entrabas. ¿De dónde vienes?
No se qué inventar. Heather me hizo prometer que no iba a dar ningún tipo de información, pero tampoco quería mentirle.
—Londres — no era una mentira, pero tampoco era una respuesta coherente, ya que claramente mi acento no era británico.
Él sonríe — ¿Cuanto tiempo has vivido allí?
—12 años — miento. Allí solo había vivido 4 meses y había sido hace por lo menos 2 años.
No quiero que siga haciéndome preguntas así que le digo que me espera mi madre en casa y que debo irme.
—Nos vemos, Julia.
En el camino pienso en las preguntas que me hará mamá. Y no me equivoco. Apenas llego, me pregunta la primera pregunta del cuestionario que hace todos los primeros días en cada ciudad: cómo me ha ido. Pero no es un  “¿Cómo te ha ido, querida, en tu primer día de escuela?” No. Es un “¿Cómo te ha ido?” frío, sin expresión alguna, con esos ojos negros que me miran fijamente analizando cada una de mis palabras, esperando siempre la misma respuesta.
—Bien — respondo fríamente. Nunca he tenido una buena relación con Heather, ni con Aria, tampoco con Christina, ni con Tamara, que fueron algunas de las distintas madres que he tenido, sus distintas identidades. Ya ni siquiera recuerdo su nombre original. Ni el mío. Comenzaba con K… ¿Karen tal vez? Kate. Si, Kate. Me gusta. Ojala fuera mi nombre por siempre. Pero no puedo conservar nada en mi vida, ni siquiera mi propio nombre. Y es extraño, porque si buscara en los cajones de la cómoda que mamá siempre traslada de un lugar a otro, podría ver los distintos documentos y pasaportes que he tenido durante toda mi vida con diferentes nombres y apellidos y comienzo a pensar en qué momento Heather se contactó con un fabricador de documentos falsos. Quizás ella misma lo sea, hay tantas cosas que no sé de mi propia madre. Aunque en realidad, no me importa.
—Julia, te he preguntado algo — me dice Heather, interrumpiendo mis pensamientos.
—Perdona, no te escuche. ¿Qué?
— ¿Has hablado con alguien?
—Si. — contesto dudando si lo que le dije fue una buena o mala respuesta.
Tarda en contestar porque sé que eso la sorprende. — ¿Con quién?
—No lo sé. No recuerdo su nombre —
— ¿Como era? Físicamente
Me molesta que cada primer día de clases haga las mismas preguntas. Si tanto quiere inspeccionar mi escuela, que vaya ella misma a hacerlo y me deje vivir en paz. No había visto a la mayoría de las personas allí, pero estaba segura que ninguno de esos estúpidos adolescentes iban a estar esperando el momento en el que yo llegara. Ya he aguantado lo suficiente y quiero explotar.
— ¿Por qué es tan importante? ¡Que alguien sea amable conmigo no significa que quiera capturarme y matarme! — casi grito
—Sabes por qué lo pregunto, Julia, es importante.
— ¿Por qué desconfías de todos? ¡Nunca ha pasado nada y nunca pasara! ¡Sé reconocer el peligro, y créeme, tu eres mas peligrosa para mi que cualquiera! ¡No me dejas en paz un segundo, necesito respirar, dejar de pensar en el futuro por un momento y pensar en el hoy! ¡15 años pensando en qué va a pasar y cómo debo actuar, que te olvidas que yo también tengo una vida!— estoy al borde del llanto.
Nunca me había revelado a Heather de esa forma, pero es que ya pienso que es suficiente. Desde mi ventana durante estos años, he visto como los niños juegan y corretean en la calle con sus amigos, con sus perros; he visto como salen a fiestas y se divierten, y yo la única diversión que conozco es mirar series de televisión y películas mientras como chocolates. Nunca he salido de mi casa a menos que sea para comprar algo. Nunca me he divertido de verdad y creo que es tiempo de hacer un buen cambio de una vez por todas.
Mi madre me mira un rato y luego dice con su cara de desaprobación:
—Eres una niña caprichosa y desagradecida de todo lo que te he dado.
Eso fue la gota que colmo el vaso.
¿Todo lo que me ha dado? Lo único que sí reconozco que me ha dado, es comida, un techo para vivir y vestimenta, porque ni siquiera hemos pasado un momento juntas desde que tengo 5 años. ¡Ni siquiera desayunamos juntas porque ella se acuesta más tarde que yo y se levanta al mediodía! Ella sí puede salir por las noches con sus amigos. Ella sí puede ir al cine sola, ella sí puede vivir. Y vive, sin importarle que tiene una hija en su departamento encerrada con tres candados, cinco cerraduras y dos trabas que son más duras de destrabar que una piedra. Vive sin importarle que yo podría morir del aburrimiento encerrada en cada casa y más en este estúpido apartamento en el que me muevo dos pasos y me choco con las paredes. Vive sin importarle cómo yo puedo sentirme al intentar protestar y recibir siempre la misma respuesta: No. Vive sin importarle que tiene una hija. Vive, sin importarle que yo vea los hombres que ella despide con un beso en cada ciudad en la que vivimos, y me hago la que no veo nada. Vive sin darle importancia al hecho de que lo único que hago de mi vida es ver televisión mientras como alguna chatarra y luego paso a la computadora, y luego de vuelta a la televisión, y luego a la computadora y luego a la cama para no poder dormirme y volver a la computadora, o a la televisión o a la ventana, donde veo como ella vive dejando morir por dentro a la única hija que la vida de verdad le ha dado. Vive como si yo no le importara, aunque de eso ya me había dado cuenta hace un tiempo. Vive sin hacer caso omiso a las cosas que suceden en nuestra casa. Parece que no le importara que mi papá, su esposo, el supuesto amor de su vida murió protegiéndola a ella y a mí; no, no le importa, porque de importarle, por lo menos tendría una foto de él en su habitación. Pero claro, prefiere  tener un amor pasajero de dos semanas antes que estar con su hija, antes de intercambiar por lo menos miradas sonrientes y cómplices conmigo; prefiere salir a fiestas antes que reírse conmigo viendo una comedia de Adam Sandler. El problema de Heather es que vive sin importarle que la adolescente soy yo y me comporto como la adulta que ella debería ser.
Dicen que de una madre, de un padre, de un abuelo, de un amigo, de cualquier persona que se te cruce en el camino de tu vida, siempre algo aprendes. Pero yo he aprendido que ni siquiera la persona más cercana a ti en realidad puede o no preocuparse por ti. Que sea tu compañero, tu mejor amigo, tu hermano o incluso tu propia madre, no significa que de verdad les importes. Son sólo apariencias, y cuando alguien tan cercano a ti te decepciona, aún más cuando es una decepción que se construyó al correr de los años, es complicado volver a confiar en que en algún momento de tu vida le llegarás a importar a alguien. Y quizás eso sea lo más doloroso de todo: que tal vez nunca le importaré a nadie.
Me voy corriendo a encerrarme en mi cuarto. Quiero otra vida.  Necesito otra vida



No soy normal. Nada en mi vida es normal, y creo que yo soy lo más extraño en mi vida porque traigo todos los problemas que ocupan mi cabeza y no me dejan pensar con claridad. Soy una Minder. La ultima de la Especie. El término “Minder” viene de la palabra “mind” que significa mente en ingles. Puedo leer mentes. Bueno, en este momento no. Cuando cumpla 16 años se desarrollara mi poder. Eso es, en unos cuantos meses .Y eso es lo que buscan los Finders, el poder que vive en mí. Mamá siempre se refiere con Ellos cuando los quiere mencionar,  pero a mi me parece estúpido cambiarle el nombre a las personas. Cada uno es nombrado por alguna razón.
“Finders” viene de Find, que significa encontrar, en ingles. Y se encargan, justamente, de encontrar a los Últimos de cada Especie y destruirlos. Me buscan para matarme antes de que mi poder se desarrolle y crezca, es por eso que estuve escondiéndome todos los días de mi aburrida vida. Si mi padre estuviera aquí, podría protegerme, pero desgraciadamente no lo está.
Las Especies antes eran abundantes, en la época de guerras, pero los Finders, que folian llamarse Warless, eliminaron a todos, o casi todos, con la creencia de que eran los culpables de esa guerra rondante en esos tiempos. Y solo quedaron algunos de cada Especie.
Éramos dos Minders, mi padre y yo. Él murió cuando yo era pequeña, asesinado por los monstruos que son los Finders. Lo extraño, mucho más de lo que quisiera. Creo que es por eso que Heather me oculta, para que no termine como mi padre, aunque no logro entender realmente cuál es su razón. Pero faltan pocos meses para poder leer su mente. Cumplir 16. Libertad. Pero por mucho que desee irme, sé que no dejaré a mamá sola, no es lo que papá querría. A pesar de que Heather hizo cosas que sé que papá odiaría si estuviera vivo.
Como antes dije, las Especies eran en gran abundancia y poderosas. Pero por desgracia, en la actualidad sólo quedan 5 de las muchas que eran. Los Flyers (todo lo relacionado con el aire, volar y esas cosas), los Silent (su fuerte es el silencio, aunque no entiendo cómo pueden usar el silencio como algo malo), los Truth (sus valores principales son la verdad, la honestidad, la paz, el compañerismo. Tampoco entiendo qué tiene eso de torturador. Me refiero, ¿cómo peleaban los Truth en la guerra si sus poderes van en contra de todo el odio?), los Treatmen (vinieron al mundo para proteger y evitar que las demás Especies se lastimen, o mueran. No es algo muy atacante, pero sí muy necesario) y los Minders. Tal vez los Finders sean una Especie, pero no me gusta considerarlos como tal. El concepto de Especie, es un concepto de clan, de familia, de unidad, de respeto e integración y ellos “exterminan” Especies. Y me buscan para eso, para evitar que mi Especie se reproduzca, para destruirme, para eliminarme. Y solamente a mi, estoy sola en esto.
 A veces me pregunto dónde estarán los de las otras Especies. ¿Tendrán mi edad? Los demás, ¿Sufren lo que yo sufro? ¿Viven como yo? ¿Se esconden como yo? ¿Se sienten solos como yo me siento? Los demás, ¿Realmente existen?
No lo se, Heather tampoco lo sabe, papá tampoco lo sabia. Casi nadie lo sabe. Nadie de otra Especie puede saber de la nuestra, ni nosotros de la suya. Entre Especies es algo así como ilegal, si se puede decir, mantener contacto a pesar de que muchas personas están vinculadas entre sí siendo de distintas Especies. Hubo algún tipo de pelea entre Especies que terminó con la prohibición de mantener contacto. Pero algunos se arriesgan y van en contra de la ley del Consejo.
Hay varias personas que son mezcla de Especies, algo así como un híbrido entre vampiro y hombre lobo, pero en realidad no tiene nada que ver con los chupa sangres ni con humanos que se transforman en perros. Pero sí nacen algunos productos de un Truth y un Treatmen, por ejemplo, y hay dos posibilidades: o adquiere los poderes de sus dos padres, o sale un humano con cualidades intuitivas nada más. Pero aún así, hay pocos miembros de Especies, hasta lo que yo sé.
Quizás por el hecho de que no estamos juntos en esto les resulta tan fácil a los Finders localizarnos. Porque solos, individuales, somos débiles. Solos… somos únicamente unos seres insignificantes que hacen magia con partes de su cuerpo y un Finder tranquilamente puede torturarnos con uno de sus poderes o clavándonos un cuchillo rápidamente, porque son tan veloces como la luz. Tal vez, si nos agrupáramos en contra suya…no, imposible pensar eso. Ellos son centenares mas que nosotros, incluso miles, millones. Hay en todo el mundo, en todas partes, nunca sabrás quiénes son exactamente. Quizás tu mejor amigo sea uno de Ellos, o el vecino, o quizás tu propio hermano y tú no lo sabías. Quizás tú mismo pensaste que eras de una forma, y en realidad eres de otra. Porque además de crueles, son misteriosos y tienen mucho poder. Tanto poder para destruir a todos físicamente y emocionalmente. La cantidad de esperanzas y sonrisas que han destruido los Finders son incontables. La abundancia de las almas que han destrozado por matar a alguien querido, la gente que han matado por dentro y nunca más volverá a sonreír. Es que es todo tan injusto. Pienso en mi padre y lo mucho que lloré su perdida. Y también pienso en las madres que habrán muerto de tristeza al ver a sus hijos muertos, las personas como mi mamá, que de un día para el otro el amor de su vida ya no la abrazaría jamás porque esos seres asquerosos y horripilantes asesinaron a todas esas personas inocentes. Tanto poder desperdiciado en un solo sentimiento: egoísmo. Tanto poder como para cumplir su objetivo de eliminar a las Especies y dejarnos a algunos pocos solos, sin ayuda. Tanto poder, como para conseguir asesinar a casi todos de cada Especie dejando a uno, para que cada cual se una con los demás en un combate, que ellos creen que ganarán. Tanto poder, pero demasiado ingenuidad. Tanto poder, pero demasiada ceguera. Tanto poder, y no pueden ver lo que está en frente de sus propias narices, somos los Últimos, en cierto sentido es nuestro deber eliminarlos y la mayoría se han preparado. Por lo menos eso es lo que mi madre siempre me dijo. Pero aún así, tanto poder desperdiciado en el mal.
Heather me dijo una vez que yo puedo ser tan poderosa como ellos, incluso más, pero aunque se me hace imposible creerlo, dice que está escrito, predicho y pronosticado que yo puedo alcanzar a superar su nivel de poder. Pero no creo que eso sea posible. Yo nunca tuve nada de entrenamiento y no podría matar a una mosca, me parece totalmente injusto que un insecto esté buscando alimento y por eso lo maten. Pero no estaba hablando de las moscas. Estoy hablando de los Finders. Esos seres que ni siquiera se los puede nombrar humanos. Nadie es humano en ese sentido, pero por lo menos no soñamos con ser los únicos en el mundo. Es tan…horrible. Que alguien pueda pensar así. Me imagino si yo hubiera nacido hija de Finders. No podría pensar ni un segundo en toda la gente que moriría por mí. Porque me imagino, quizás los Finders que vivieron en la época de guerras pueden estar furiosos, pero los nuevos Finders sólo siguieron los consejos y los ideales de sus padres y así sucesivamente hasta llegar a los de mi generación, y eso es lo que más me aterroriza. Que si alguien no quiere ser Finder no puede manifestarse, porque estoy segura que lo matarían por eso. Es tan injusto. Agradezco no nacer hija de un monstruo.
No  creo que yo pueda superar ese poder tan cruel, pero si lo hiciera, lo transformaría en un buen poder. Quiero decir, no lo usaría para el mal. Pero aunque mamá insista en que sí soy capaz, yo no creo que sea posible. Pero eso es lo que dicen supuestamente, los sabios, que yo obtendré un poder mayor al suyo. Por eso me quieren eliminar, porque quieren al poder como algo propio.
Y yo, además de ser la última de mi Especie, la última sobreviviente, la Última y única Minder, soy la que frenará todo esto, la que traerá la paz de vuelta al mundo, soy quien logrará un cambio en esta situación en la que estamos viviendo.


Según las palabras de mamá, yo soy la Elegida.

2 comentarios:

  1. Wow es una historia realmente buena, definitivamente deberías seguir escribiendo y tal vez intentar publicarlo en alguna editorial.

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  2. Anónimo22.10.14

    ¡¡Quiero mas de esta historia!!, me mata la intriga, quiero saber cual es el potencial de julia y si es la única como todos piensan,¡¡Porfavor publique mas!!

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